NOLLYWOOD BEACH BAR

Os he engañado, estoy en el Caribe y me lo paso fetén, divino de la muerte.

Chiringuito a la antigua usanza (¡qué recuerdos!). Cerveza helada, en botellas gigantes y pescado o carne roja o pollo a la parrilla. El domingo fue un día “chill”. Por supuesto, no rompí mi ancestral tradición y obvié bañarme. Hombre, algo ayudó no tener bañador; aunque también es verdad que debe darse un acontecimiento planetario (tipo encuentro Zapatero y Obama) para que yo me planteé siquiera mojarme las calandracas.

El sitio está… a ver, ¿como diría yo?, en Lagos no hay “centro”, área metropolitana propiamente dicha, aún así y para intentar ubicaros, el chiringo se encuentra en Lekki, que es una zona de Lagos. Este lugar estará a una distancia como Alcalá de Henares lo está de Madrid. Pero ya digo, más que nada es para daros una referencia de cuan cerca está del caos éste de ciudad. Y desde aquí, kilómetros y kilómetros de playa, a izquierda y derecha (ver fotos).

Al grano. Como conozco de sobras a algún morboso que otro entre vosotros (seguro que él sabe que me refiero a él, valga la redundancia) y como no podía ser de otro modo, contaré mi aventurilla para alcanzar esta meta del Nollywood Beach Bar.

Mis 2 compis sudafricanos y yo en un mismo coche , en el horror de camino de cabras que lleva al chiringo. Y hete aquí que justo antes de enfilar los últimos metros de acceso al pueblo costero (nada que ver con Nerja) que da paso al chiringuito, nos encontramos la carretera cortada por un simulada barrera (hecha con una larga rama de árbol) y decenas de fornido muchachos haciendo guardia. 500 Nairas (2 euros y pico) por cabeza para salvar el acceso -incluyendo el conductor, 2000 nairas-. ¡Esto es autoempleo! Ríete tú de los autónomos. Yo pensé, pues nada, se pagan y aquí paz y después gloria. Hay Señor… qué equivocado estaba.

Brian, el director creativo, el digno miembro de la tribu KOI-SAN, el que todos dicen (yo también) que es más nigeriano que todos los nigerianos, el que se conoce Lagos y gran parte de Nigeria como yo mi añorado Bar Carpático, el que sabe más que todos ellos (esto es real, lo vivo diariamente), el que desde el primer encuentro analiza de qué grupo étnico es el contrario y actúa conforme a los parámetros antropólicos de cada uno de ellos, el que monta unos pollos que a todos acojona, el que no se deja pisotear por nadie… decide salir del coche y montar la mundial. En pidgin english mezclado con palabras del grupo étnico de los mozalbetes (lo siento, no recuerdo su nombre). Yo entre espantado y acongojado, me sitúo sabiamente parametado en mi asiento del coche, más bien caído de espaldas (o sea, escondido como un perro), con el sombrero playa calado hasta los oídos y las gafas de sol protegiendo mi aterrorizada mirada.

Pues ni así. Dave, el otro sudafricano (bueno, nació en Namibia, pero esto da igual ahora) decide también salir del coche e integrarse en el inicio de conato de batalla campal que estaba dándoce. Observo y analizo. Somos 2, yo no me cuento claro… sigo disfrutando del A/C junto a Kingsley, el conductor que es un mero espectador, a él plín, total. Ellos ¿25? A cual peor cara. Insultos por aquí, amenazas por allá, no entiendo una palabra, pero el tono no parece amistoso.  ¡COÑO, voy a tener que salir! No por nada, ganas ninguna, pero vaya, que quedarme en el coche parece un poco feo.  ¡¡POR SANTIAGO Y CIERRA ESPAÑA!! (esto decía El Capitán Trueno). Meto tripa, pongo en alerta mis marcados músculos y salgo acrobáticamente del coche jurando a la par en hebreo. O sea, en español. Para acojonar más, por supuesto. Me miran, les he acojonao, fijo (me digo). Han debido pensar ¡¡son 3!! y éste habla extrañas lenguas, CUIDADÍNNNNN. Reculamos (todos) y nosotros soltamos solamente 1000 nairas. Les insultamos por última vez (pocas veces mi dicción ha sido más clara en un “iros a tomar por culo capullos”) y emprendemos victoriosos nuestro camino. Estoy exhultante. He dejado el pabellón patrio en los más alto. Ni la cabra de la Legión lo superaría.

Entonces les digo, “Pufff menos mal porque eran un montón, nos hubieran dejado guapos”. “Don’t worry bru, me dice Brian, son (no recuerdo el grupo étnico ) y éstos solamente gritan y nada más. Si llegan a ser aquellos o los otros (grupos étnicos) nos dan pal pelo” (traducción libre). Y añade, “y sí, son 500 nairas por cabeza, llevan así más de 6 años; pero me apetecía montar el pollo”. LA MADRE QUE TE PARIÓ MAMÓN, avísame antes y me hago el valiente desde el principio y encima disfruto cual trifulca italiana de tráfico. ¡¡Habrase visto el jodío por culo!!

 

El Viajero accidental.

8 comentarios to “NOLLYWOOD BEACH BAR”

  1. ¡Bueno, y que!!!, ¡y que pasa de las botellas gigantes de cerveza helada y del pescado recién ídem y de la carne roja o del pollo a la parrilla,…!!! ¡Estaban buenos o no!!!! ¡Y no había langosta recién ídem a la parrilla!!!,… ¡Y las tías buenas, rusas autenticas, rubias natural espectaculares y medio en bolas y con cantidad de ganas de marcha en el chiringo,…!!! ¡Mereció la pena montar todo ese carajal o no,…!!! ¡Jo macho, pues ir hasta allí pa naaa,…!!! jajaja,…

  2. el sanshe Says:

    Los chiringos y el beach-club ese, molan cantidad. ¡Qué fassion es todo! Echo de menos en las mesas la casera y el tintorro. Ah, y lo de los caballos con sus boñigas por la playa, la mar de ecofassion. Viva la naturaleza salvaje. También echo de menos sombrillas, el balon de nivea, y moros vendiendote alfombras y abalorios varios ¿Era pronto aún? Vamos, que me has dao una envidia…

    • Pues vas a flipar, LA CASERA es una marca de refrescos muy importante aquí. Tal cual, el mismo logo y nombre. Es LA CASERA real, no una filial; pero sí tienen la licencia. Lo que no producen es la gaseosa. Sí refrescos de frutas. Ha habido una campaña en autobuses aunque, lamentablemente, nunca pude disparar foto.

  3. Fíjate si será aburrido lo que hago, que espero como el maná alguna de tus aventurillas para pasarme un rato entretenido y de evasión!

    Es gracioso cómo relatas lo de tu bajada del coche: debes dar miedito tronk!!!

    • Dame tu aburrimiento y quédate con mis aventurillas… En fin, lamento no tener más tiempo para escribir y no contar más aventuras, que tener, tengo; pero las chungas mejor no tratarlas.

  4. Víctor Says:

    Me pasa a mí y va a la playa Rita la cantaora. Yo antes de salir del coche me hago el muerto, no por cobardía, sino para ahorrarme los 500 naiaras. Picaresca española al estilo Alfredo Landa y compañía.

    • Te pasa a ti llevándo aquí 5 semanas y das no un salto acrobático, sino el triple salto mortal, mamón. Aquí uno viene acobardao. Luego uno sigue igual; pero empieza a darse cuenta que mostrar cobardía o demasiado respecto, siendo expat, es síntoma de debilidad. Así que te vas, progresivamente, convirtiendo en un cabrón (perdón). Y curioso, empieza a tenerte respeto.

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